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10 consejos para la mejor mamada vuestras vidas

Muchas personas consideran que hacer una mamada es una tarea, una faena, o una cosa que da demasiado trabajo. Incluso algunas piensan que es solo temas de prostitutas y escorts, pero se equivocan. Si eres principiante en esto, dar una mamada te será como poco intimidante, y doloroso en el peor de los casos. Sin embargo, cuando ya vas pillándole el truco a cómo funciona, una mamada puede ser increíblemente agradable, incluso para quien las hace, si se hace correctamente. No tiene tiene por qué ser una faena, pelos púbicos por aquí, náuseas y arcadas por allá. Nada que ver con lo que es en realidad. Por ello, aquí os traemos 10 consejos para la mejor mamada de vuestras vidas.

1.- La higiene es muy importante, lávate

Si queréis evitar olores y sabores extraños, dúchate antes de ir al lío. Además, ya que te pones manos a la obra, trata de recortar o eliminar los pelos de esa zona en concreto, será más cómodo para los dos. Y no dejemos de lado el hecho de que darse una ducha juntos puede ser un divertido juego previo que preceda al gran acto de hacer el amor.

Si quieres una opción fácil (aunque menos satisfactoria), usa una toallita húmeda y tibia para que (entre los dos) lavéis la zona para darle aún más juego a los preliminares. Ya solo con esto, habréis hecho un gran avance respecto a lo que hacer una mamada se refiere.

 

2.- Encontrad la posición ideal para ambos

¿Acaso queréis estar uno de pie mientras el otro está de rodillas en el suelo durante 20 minutos? De ninguna manera. Tomaos un momento para poneros cómodos los dos porque la intención es estar así durante un buen rato. Pon una alfombra en el suelo para las rodillas, o tumbados en la cama, lo que sea que os haga sentir más cómodos. Primero poneos cómodos y luego ya vais viendo  cómo es mejor.

 

3.- Conoce los puntos de placer te tu pareja

Cada hombre es diferente, y lo que puede ponerles el pene como una piedra para unos, puede ser lo más “cortarrollos” del mundo para otros Averigua de antemano, o háblalo con él, sobre qué le gusta, adáptate a sus preferencias. Otra manera de ir aprendiendo es hacerlo practicando. No tengas miedo a preguntar “¿Te gusta esto?” “¿Voy más rápido… o más lento?” mientras vas cambiando de movimientos o dando diferentes lametones con la lengua.

 

4.- Aprende lo básico sobre las mamadas

Empieza acariciando con las manos su miembro. Lo primero es mojar su pene chupándolo desde la base hasta la punta, y luego, meterlo entero en la boca. Mantenlo inclinado hacia la parte de arriba de la boca, contra el paladar, para evitar las arcadas. Cierra los labios alrededor, con cuidado de que no roce con los dientes, y una vez hayas hecho todo esto, acompáñalo con movimientos lentos arriba y abajo hasta que encontréis la velocidad idónea para ambos.

 

5.- Aprende a usar tus manos

Usa una o ambas manos como si una extensión de tus labios se trataran. Puedes moverlas hacia arriba y hacia abajo al compás de la boca, o prueba a girar suavemente la muñeca para lograr una sensación diferente. Las manos pueden moverse con total libertad (dentro de unos límites), puedes agarrar suave, puedes mover arriba y abajo a tirones, cómo quieras, mientras que los labios y la lengua mantienen la punta dentro de la boca. Ve alternando lo que haces con las manos para no “aburrir” de transmitir la misma sensación todo el rato, pero tampoco cambies cada 10 segundos. No te olvides de lubricar bien con tu boca, y toma nota de las reacciones que vas obteniendo. Ya estarás encarando la situación de una manera casi profesional.

 

6.- Vamos a subir el nivel un poco

La variedad de los movimientos de manos lo mantiene interesante, pero también, como hemos dicho antes, puede evitar que termine si se vuelve muy monótono o cambias con demasiada rapidez. Cambia de vez en cuando el acariciar, lamer y chupar para encontrar lugares más placenteros. Recorre con la punta de la lengua lo largo del pene, da vueltas alrededor de la punta o trata de metértela entera en la boca, aunque sea solo por un segundo… cosas así.

 

7.- No menosprecies las joyas de la corona

Los testículos son una gran zona de placer que a menudo tiende a ser ignorada. Masajéalos suavemente con una mano y luego mueve los dedos alternando entre las dos bolas. El roce y el agarre delicado puede ser muy excitante cuando se hace correctamente, así que comienza con muy poca presión, como si de una caricia se tratara, o sostenlos en la mano como si tuvieras que “aguantarlos para que no se caigan”. Si sois muy aventureros los dos, y creéis que estáis preparados, intenta usar la boca. Comienza con un lametón suave, luego regalando pequeños besos o chupetones, y termina por meterte una bola entera en la boca. Y una vez más, ¡CUIDADO CON LOS DIENTES! es una zona MUY sensible.

 

8.- Utiliza tu garganta

Si que es verdad que todo el mundo no puede hacerlo, pero si estáis dispuestos intentarlo, ¿porqué no?. Definitivamente vale la pena intentarlo, aunque deberás aprender a controlar las arcadas y los reflejos de que hay algo que no debería estar ahí. Este pequeño “truco”  comienza con el intento de suprimir los reflejos de que hay algo que debes expulsar para no ahogarte. Empuja la lengua todo lo que puedas contra la parte de abajo de tu boca y abre la mandíbula de par en par. Poco a poco ve introduciendo el pene de tu hombre más y más profundo, y cuando ya no puedas más, mantente así por uno o varios segundos, es una sensación que le hará volverse loco.

 

9.- Un delicado final

Esta es una pregunta que casi todas las chicas se suelen hacer a lo largo de toda su vida sexual: Hemos llegado hasta el final, ¿y ahora qué? Es una respuesta bastante polémica, así que básicamente se reduce a una cuestión de gusto personal. Si estás a gusto con tu pareja y no te disgusta el sabor, prueba a tragar. Si te desagrada la idea, no lo hagas, así de simple, puede acabar en la boca y luego escupirlo, o que termine en otro sitio. Es una oferta bastante difícil de rechazar cuando te lo piden directamente, pero tú por si acaso asegúrate de tener una caja de pañuelos a mano.

 

10.- ¡Con entusiasmo!

Tanto si eres hombre o mujer, no hay nada peor que encontrarse con alguien que lo vea como una obligación. Si verdaderamente quieres complacer a tu pareja y hacerle pasar un buen rato, ¡actúa como tal!. Sonríe, sé entusiasta, y disfruta, no te pongas excusas. Si de verdad no te apetece, no hagas parecer que sí, concéntrate en pasar un buen rato y “jugar” con él y ya está.

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